La biblioteca comienza sus acciones de animación «viajando a las estrellas» para contribuir a la campaña promovida por el Planetario de Pamplona, la Sociedad Española de Astronomía y el Instituto Cervantes. Descúbrela y participa en
lunes, 19 de octubre de 2015
sábado, 17 de octubre de 2015
La muerte del pequeño Shug
Shug tiene trece años y vive en una casa junto a un cementerio. Su comida favorita son los huevos fritos con pan. Su padre, que quizá no lo sea, se sirve de él para entrar en casas de médicos y enfermos y robar barbitúricos. Glenda, la madre, es una belleza que ha conocidos mejores tiempos. Un día irrumpe en la vida de estos tres seres un hombre amable que despierta sueños dormidos y aviva pasiones prohibidas.
Mi valoración
Woodrell no entiende la literatura como acumulación de figuras y tropos, bisutería verbal, pura palabreo decorativo. Para el autor de La muerte del pequeño Shug narrar es contar y omitir, escoger bien las palabras, los datos que van a poner en movimiento la imaginación del lector. Un ejemplo. Woodrell nos muestra así los resultados de una pelea:
Alguien que sangraba había dado vueltas y vueltas por toda la cocina. Había platos rotos por todas partes, un desastre. La sangre había dejado extrañas manchas y salpicaduras en los fogones, las paredes, el suelo y el techo. Los platos que se podían romper estaban todos hechos añicos en el suelo. En la radio sonaban viejas canciones de rock and roll. A la mesa le faltaba una pata y estaba inclinada hacia abajo, el tablero tocaba el suelo como si se hubiera arrodillado para suplicar. (p.159).
Tan pronto como se lee esto se forma en la imaginación del lector una imagen llena de datos que no están ahí (golpes, heridas con arma blanca, cosas destrozadas; violencia máxima y larga en el tiempo). Y solo las palabras, la magia verbal ha hecho percibir todo eso. El autor hace llegar la información por afloramiento del fondo no-dicho en la imagen explícita, en la figura dibujada con palabras que hace que se complete activamente en la imaginación del lector.
Otro botón de muestra.
Nuestra casa parecía que la hubiera pintado un niño pequeño y torpe con ceras muy grandes de colores brillantes, un niño que pronto hubiera perdido el interés en la tarea […]. La casa estaba pintada sobre todo a franjas de distintos tonos de blanco, con un poco de amarillo, de azul y de rojo. (pág. 24)Otro botón de muestra.
Un mal escritor se habría puesto a inventariar el exterior de la casa como un notario o se habría puesto a describir “poéticamente”, con lo que la imagen nos llegaría masticada, digerida, chapuceada por acumulación de banalidades o por un subrayado gratuito y retórico de la emoción. Pero no. Woodrell silencia muchas cosas y utiliza una elegancia exquisita para hacernos llegar la información de una casa pobre, descuidada, pintada con restos de aquí y de allá, parcheada rápido y mal. En La muerte del pequeño Shug se cuentan las cosas de manera natural. No interesa la “belleza” por el estilo sino por los hechos que se están narrando. Es una novela que calcula muy bien en qué situación se colocan los personajes, que selecciona perfectamente las acciones y que las palabras tienen una entonación clara y nítida. El autor sabe cómo atrapar rápido la atención del lector y consigue, además, que este alcance un eco emocional adecuado para vivir/revivir la desesperación de un chaval de trece años al que arrancan de manera salvaje de la inocencia.
Comprobémoslo.
A principio de la novela se nos dice de Shug:Comprobémoslo.
Los gritos que me guardé dentro esa vez y otras veces se morían de ganas de salir. (pág. 21)
Al final, en un cierre circular perfecto, Shug confiesa:
El frasco en el que escondía todos los gritos de mi vida explotó. […] Grité por cosas que habían ocurrido hace tiempo y que creía haber olvidado […] rodeé gritando unas peñas, pasé gritando por debajo de unos árboles […] Grité hasta dejarme la garganta en carne viva y hasta que el sol bajó y se ocultó tras el horizonte. Luego volví a casa, vacío de sentimientos. (pág. 199)
Y todo esto con palabras sencillas, lavadas y relavadas en las frías aguas de los arroyos de las montañas Ozark, esas montañas que en palabras del autor “conozco hasta la puñetera médula para escribir como escribo.” Ni un ápice de retórica que entorpezca ni de lirismo fácil que empalague ni de estilo soporífero ni de escritura exagerada de técnica gruesa. El autor ha soltado lastre de todo tipo. Una novela, pues, para saborear frase a frase.
Del mismo autor también recomiendo Los huesos del invierno. Adelanto que ambas historias son muy duras, las han etiquetado como novelas “country noir” y hay incluso quien considera que transcienden esta etiqueta pues son puras tragedias ambientadas entre gente pobre.Acabo con otro fragmento de este narrador genial. Está en la página 112 de la novela que nos ocupa.
Más o menos en ese momento se pusieron a fumar y a hablar del pasado, y se contaron recuerdos el uno al otro. Yo los escuchaba más o menos, pero sin prestar mucha atención. Alguien a quien los dos conocían había muerto, y otros más también, y hablaron de tíos que gastaban dinero a lo grande, de chicas que habían cazado a ricachones y de cómo cambian las cosas.
viernes, 2 de octubre de 2015
El cuento de la criada
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Resumen
En El cuento de la criada, Margaret Atwood, autora canadiense galardonada con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2008, el Booker Prize y otros importantes premios literarios imagina una dictadura habitada por mujeres estériles. Este hecho, unido a la persistencia de las clases sociales y a la primacía del hombre, da lugar a la consideración de la mujer solo en función de su posibilidad reproductora y, en concreto, de mantener el predominio de la clase alta que gobierna la sociedad.
Mi valoración
La literatura utópica tiene tras de sí un camino muy largo. Podemos remontarnos a La república de Platón y seguir con las utopías de Tomás Moro y Bacon. Obedece este tipo de literatura a la esperanza de encontrar en otro ambiente la organización perfecta. En la otra cara de la moneda tenemos la literatura “distópica” que opera por rechazo a lo que el porvenir pueda depararnos de seguir como hasta ahora e introduce una carga crítica profunda en lo que podemos considerar un subgénero sociopolítico de la ciencia ficción.
El cuento de la criada, de Margaret Atwood es una “distopía” (término que uso por oposición a utopía), esto es, la construcción verbal de una comunidad humana particular. En ella, las instituciones, las normas y las relaciones individuales están organizadas sobre un principio nefasto, peligroso y presente en la comunidad de la autora: las relaciones basadas en el sometimiento, la violencia y la guerra por medio de las armas nucleares. La base de esta estructura será una reflexión-aviso producida por una hipótesis histórica posiblemente desencadenada por el ascenso de esa idea de la sociedad de la autora. Atwood nos advierte con su novela de que la situación del mundo civilizado puede llevarnos a una sociedad retrógrada, con primacía de valores religiosos del Antiguo Testamento, una organización de estructura vertical, con anulación del individuo ante el grupo.
La novela cuenta con un espacio aislado, concreto y completo: Gilead, ubicado en lo que hoy es el estado norteamericano de Maine, que está en permanente conflicto con el resto del mundo; por ejemplo, California, Florida o América Central. Gilead cuenta con un sistema muy jerarquizado de Comandantes, Esposas, Ángeles Guardianes, Ojos, Criadas, Tías, Marthas. El lugar vive instalado en una economía de supervivencia con falta de alimentos básicos como el pescado (el mar está contaminado por la radioactividad) y donde el dinero ha sido sustituido por un sistema de vales. En Gilead se han suprimido actividades como la lectura, la escritura y no hay universidad porque todo lo que se necesita saber está en la Biblia. El valor supremo de la distopía autoritaria y clasista que es Gilead es la jerarquización rígida reflejada, por ejemplo, en el uniforme que llevan las distintas clases sociales las Criadas visten de rojo o las Esposas, de azul.
Cómo no, como en toda narración, en esta novela hay una estrategia dramática que consigue implicar al lector proyectándolo en la acción. En efecto, en Gilead, un espacio vacío de amor, donde peligra la perpetuación del hombre porque la radioactividad ha contaminado la especie humana, en Gilead nos encontramos con Defred, con el Comandante y con Nick que se ven sorprendidos por sentimientos de afecto, de amor y de generosidad. Saben que sus emociones los arrastrarán hacia actuaciones de consecuencias funestas, pero al modo de los héroes de las tragedias griegas, aceptan su destino desgraciado con valor y dignidad. Gracias a estos sentimientos Nick y/o el Comandante logran liberar o destruir a Defred en un final ambiguo que se anuncia desde el propio título en que la palabra cuento puede tomarse con el significado de suceso falso o de pura invención.
Cuando me acerqué a la novela por primera vez me encantó. Al releerla este verano me gustó aún más. Atwood es una autora que toca muchos registros narrativos y lo hace siempre muy bien. Doña Oráculo, La mujer comestible o El asesino ciego son otros títulos recomendables.
Hasta pronto.
martes, 29 de septiembre de 2015
Un nuevo curso para la biblioteca del IES La Ería.
Llega septiembre y La Ería, como otros tantos centros educativos se despereza del letargo vacacional y recupera su actividad. El nuevo alumnado llega al centro y descubre con emoción e inquietud sus aulas y patios; «viejos» alumnos viven felices reencuentros... y todo vuelve a empezar.
Así sucede también en la biblioteca; reaparecen las instantáneas de alumnos y alumnas que leen y trabajan aprovechando los minutos de recreo, vuelven las prisas para conseguir un ejemplar y muy pronto también las recomendaciones de libros, las efemérides, celebraciones y actividades. También nuevos proyectos, y todo aquí en el blog de la Biblioteca del IES La Ería. ¡Bienvenidos!
Componemos el grupo de la biblioteca este curso 2015-2016 Esperanza Alonso Suárez, Marta María Álvarez Pérez, Mª José Álvarez Villanueva, Henar Cantón Sarmiento, Humildad Cuervo García, Mª José Fernández Fernández, Caridad Fernández López, Ana González Fernández, Eulalia González Fernández, Raquel Llamedo Menéndez, Félix Martín Martínez, Elsa Pérez García, Dulce Mª Prida Cayado, Teresa Suárez González.
Componemos el grupo de la biblioteca este curso 2015-2016 Esperanza Alonso Suárez, Marta María Álvarez Pérez, Mª José Álvarez Villanueva, Henar Cantón Sarmiento, Humildad Cuervo García, Mª José Fernández Fernández, Caridad Fernández López, Ana González Fernández, Eulalia González Fernández, Raquel Llamedo Menéndez, Félix Martín Martínez, Elsa Pérez García, Dulce Mª Prida Cayado, Teresa Suárez González.
miércoles, 3 de junio de 2015
Palabrería
Llega junio y también Palabrería, que en este año 2015 alcanza el número 8. Experiencias, viajes, entrevistas, encuestas... Todo un año de trabajo en el IES La Ería.
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| Una fotografía del equipo de redacción de Palabrería ante la puerta principal del IES La Ería. |
| El equipo de redacción en la entrega de diplomas acreditativos de participación en la revista. |
La biblioteca te invita al cine
Además de la revista, una nueva edición de «La Biblioteca te invita al cine» ha sido el colofón de las actividades de la biblioteca durante este curso 2014-2015. El día 17 de junio, el alumnado de 4º de ESO y 1º de Bachillerato asistió a la proyección de «Excálibur». A modo de preámbulo la profesora de Lengua y Literatura Ana Álvarez ofreció una interesante charla: «El mito artúrico».
Los trabajos de Palabrería
Y un curso más, Palabrería, la revista del IES La Ería, entra en su recta final. En pocos días saldrá el número 8, correspondiente a este curso 2014-2015. Durante las últimas semanas los redactores han desarrollado una intensa actividad revisando sus artículos sobre viajes y experiencias, haciendo entrevistas, encuestas de las que ofrecemos una pequeña muestra fotográfica.
| Aurora y Noelia entrevistan a Elsa, Ramón, Marta y Juan, del proyecto Alumnado Ayudante, en presencia de Mª José Álvarez, responsable del mismo. |
| Pablo, Sara y Ennar redactan la encuesta sobre la televisión |
| Tatiana, Carmen y Aida preparan el artículo «Enredados» |
| Covadonga, Clara y Claudia durante la redacción de la encuesta realizada a 1º de ESO. |
| Marina Bedia entrevista a la ex-alumna Ana Aparicio |
| Lucía Álvarez entrevista al ex-alumno Jesús Fernández |
| Elisha López entrevista a Laura Miñambres |
| Sergio Gutiérrez (Deportes) entrevista a Isabel Balmori |
| Javier González (Deportes) entrevista a Claudia Álvarez |
| Sergio y Javier entrevistan a Carlos Fernández |
| Pelayo Rodríguez entrevista a Diego Mariño |
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