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| Editorial: Cátedra. Género: teatro |
Willy Loman ha trabajado como viajante de comercio durante toda su vida para conseguir lo que cualquier hombre desea: comprar una casa, educar a sus hijos, darle una vida digna a su mujer. Tiene sesenta años y está extenuado; pide un aumento de sueldo, pero se lo niegan y acaba siendo despedido “por su propio bien”, pues ya no rinde en su trabajo como antes. Todo parece derrumbarse: no podrá pagar la hipoteca de la casa y, para colmo, sus dos hijos no hacen nada de provecho. A medida que avanzan las horas la avalancha de problemas crece de modo imparable…
Mi valoración
Por casualidad me topé con los mimbres para hacer la valoración de, eso dicen, una de las grandes obras del teatro norteamericano del XX. Son siete los hilos o temas que abordaré.
- La sociedad de consumo. Los aparatos que los
Loman compran a plazos (nevera, coche, casa) se estropean antes de acabar
de pagarlos. Entran, pues, en una espiral consumista que alcanza que
alcanza su punto más alto cuando le enseñan a Willy un magnetófono y la
persona que se lo muestra lo considera algo imprescindible para vivir.
Aquí tenemos la clave del consumismo: crea una necesidad, vende a costa de
lo que sea y cumple el eslogan de vive rápido, consume mucho y muérete
pronto.
- El idealismo del sueño americano. En efecto,
América como tierra de oportunidades donde cualquiera puede
conseguir lo que se propone, esa idea está siempre presente en la
mente de Willy. Pero el sueño americano de Willy fracasa porque llega a
viejo como un pobre viajante con deudas. No solo hay un fracaso personal,
el sueño americano fracasa en sus hijos: Happy es gorrón, mujeriego,
mentiroso y poco serio en el trabajo; Biff, por su parte, es un cleptómano
desorientado que en el mejor de los casos ha logrado ganar un dólar
diario. El sueño americano que conocemos a través de las palabras de Ben: era pobre a los dieciocho, me metí en la jungla y a los
veinticinco soy rico, se va al garete con los Loman.
- La derrota económica. Solo la muerte de
Willy conseguirá traer un alivio económico a la familia. El éxito
económico de Charley o de Howard Wagner tiene como contrapunto el fracaso
total de los Loman que no han conseguido remontar durante toda su vida
convertida en un continuo tapar agujeros que se van agrandando
paulatinamente hasta tragarse al protagonista.
- El culto a la estética. Uno de los
principios de la vida de Willy Loman
es gustar a los demás; esta idea es clave desde su punto de vista y la
inculca a sus hijos. Happy y Biff se preocupan por su físico, por lograr
el puesto de capitán de un equipo de fútbol americano, por tener a todas
las mujeres detrás. Willy Loman presume de tener millones de amigos porque
gustan su sonrisa, su traje, sus chistes, incluso llega a decir que cae
tan bien que hasta los guardias de tráfico protegen su coche.
- Los errores de la educación paternal y maternal.
Los errores paternales están claros: priorizar la apariencia a lo real,
justificar la mentira y el robo como pequeños detalles sin importancia que
deben perdonarse pues pueden considerarse como algo simpático. Los
desaciertos maternales se asientan en el consentimiento, en la omisión, en
la permisividad y en la huida ante la verdad aunque esta sea dura y duela
tener que afrontarla.
- Insignificancia de virtudes y principios morales.
Bernard habla de estudiar para que Biff se gradúe y no suspenda las
matemáticas, habla de un trabajo serio, pero los Loman se ríen. La Mujer
habla de que ha seducido a Willy, este lo niega. En fin, la verdad, la
fidelidad, la honradez son valores que no existen en la familia
protagonista.
- Distorsión del núcleo familiar. Marido
infiel, esposa maltratada y consentidora, hijos egoístas e irresponsables.
Relaciones marcadas por la violencia…
En fin, para no cansar. Me gustó mucho esta crónica del fracaso, este documento de la imposibilidad de cumplir el sueño americano. Acabo con unas palabras del propio Arthur Miller sobre su obra:
“La tragedia de Willy Loman está en que dio su vida o la vendió para justificar que la había desperdiciado […] El que siga habiendo tantos Willy en el mundo se debe a que el hombre se supedita a las imperiosas necesidades de la sociedad o de la tecnología aniquilándose como individuo… Pero la obra trata de algo aún más primitivo. Como muchos mitos y dramas clásicos, es una historia sobre la violencia en el seno de las familias.”